El perro es el mejor amigo del hombre y quizás muchas personas pasan tiempo refutándolo, para alegar que son mascotas. Sin embargo, no les voy a escribir de eso; les contaré dos historias que como diría Phil Collins “en mi corazón vivirán”.

Camila

Camila, perro

Un viejo amigo de la UNET me dijo “tengo una cachorrita de labrador, la estoy regalando porque es muy costoso mantener a toda la camada”; mi respuesta: ¡Sí! Después de preguntarle a mamá, fuimos a buscarla. Recuerdo cuando nos la entregó, se notaba que no estaba bien; ese día nos vomitó de regreso a casa. Gracias a Dios pudimos alimentarla y empezó a crecer mucho; su cola golpeaba con tanta fuerza cuando se emocionaba que fácilmente salia un morado. Estaba grande y por temas de salud quisimos que tuviese hijos: fueron 7 lindos cachorritos de labrador. La cosa es que nadie nos aclaró que siempre debes dejar un perro junto a ella hasta que este bastante crecido. Ella fue cambiando, se emocionaba pero su rostro era diferente; su dieta cambió por un tiempo (tema país); resulta que luego de verla como estaba un veterinario nos dijo que tenía depresión y que seguro era por los cachorros. Por más esfuerzos que se hicieron ella no lograba reponerse; un día me dijeron el la tarde que esa mañana había fallecido, después de casi 7 años…

Thor

perro

Mi tío lo compró para mi primito, llegó a casa siendo un pequeño cachorrito de schnauzer. ¡Era adorable! Creció y era de los mini, pero macizo. De repente un día en medio de un proceso de construcción; convulsionó. Fue devastador verlo; lo que no sabíamos es que no seria la única. Visitas a veterinarios para identificar el porqué, creo que ninguno acertó; más allá de tratamientos y cuidados en cada uno de sus episodios.

Él era parte de la familia, uno más de nosotros y verlo en esas condiciones partía el corazón; pero era en esos momentos en los que más recordaba cuando jugaba, cuando trataba de dañar la reja, cuando se asustaba por la pólvora en diciembre, cuando se echaba a tomar el sol… Jamás imaginé despertar una mañana con un Thor se murió. Las convulsiones lo destruyeron, ya no tenía fuerzas para aguantar otro episodio.

Se dice que un perro decide alejarse cuando siente morir, para no ocasionar más dolor a los suyos; no sé si es verdad. Pero estoy segura porque en sus ojos lo veía! Nos aman, no hay mejor hora del día que cuando vuelves a casa.

Podrás tener otra mascota, pero cada una siempre vivirá en tu corazón; o acaso has olvidado alguna?