No les pasa que a veces quisieran olvidar momentos y situaciones, para caminar sin angustias, sin hilos al pasado; esta vez les hablaré/escribiré diferente…

Desde que empezamos a tener uso de nuestra conciencia, la mente se transforma en un vertedero de recuerdos buenos y malos; todos caen allí sin excepción alguna; esperando algún momento para salir.

Y es solo cuando llegas a cierta edad que empiezan a incomodar los malos recuerdos. Si te agarran desprevenido pueden llevarte a la miseria emocional; y ¡Dios! es patética esa situación porque terminas actuando como un cerdo que vuelve al lodo.

Querer olvidar, querer borrar las imágenes que hacen casi real ese momento en fechas específicas; desaparecer lugares del mapa que te llevan a situaciones que te dañaron es NORMAL; cuando no se han cerrado las heridas.

Esto que les cuento me pasa más de lo imaginable; y admito que a veces me agarra fuera de base y termino con un cansancio emocional que hasta mi cuerpo lo siente; porque lucho aclarándole a mi subconsciente que es pasado, que ya FUE y que NO será más.

Si pudiera borrar de mi mente todo eso, quedaría vacía; es que cada una de esas cosas que pasaron son las que me definen hoy, me hacen más fuerte.

Una persona muy especial hace casi un año; me dijo que debía -en su momento- usar esa cicatriz para enseñar a otros; allí comprendí que las cicatrices no son para esconderlas, al contrario hay que mostrarlas como victorias.

Sé que no voy a olvidar, pero sí sé que mi estabilidad emocional no se va a dañar cuando un recuerdo aparezca ¿Cómo lo logré? Pidiéndole muchas veces a Dios; declarando que los hilos al pasado se cortan.

Me gustaría saber si has sentido esas ganas de borrón y cuenta nueva en tu vida…