Faltan unos cuantos días para mi cumpleaños y hay un millón de cosas que me hubiese encantado alcanzar a esta edad; pero no puedo quejarme porque he logrado algunas que en realidad ni me imaginaba que haría.

Quienes me conocen – y ahora ustedes– saben que jamás fui de esas chicas que desde pequeña con lo único que soñaba era con casarse y tener un montón de hijos; así que esas dos cosas no son de ese millón que me hubiese encantado tener a esta edad. Siempre quise viajar y mucho, visitar países con culturas totalmente nuevas, tener mi casa, mi carro, vivir satisfactoriamente de mi profesión, no preocuparme por los estados de cuenta y darle a mi mamá su casa bien grande.

De esas cosas, de la única que estoy relativamente cerca es de VIVIR SATISFACTORIAMENTE DE MI PROFESIÓN; y esta es la que me ha hecho feliz y no ha dejado que la falta de esas otras me atormente cada minuto que pasa. Comunicación Social es mi carrera, y aunque estuve a punto de no estudiarla, desde que la inicié me he enamorado más de ella, por eso me hace tanto bien.

La casa, el carro y el resto de cosas vendrán en su debido momento, mientras sigo dando pasos que me acerquen más a todos los sueños que tengo. Y sí, ahora si pienso en una linda familia que nacerá en el mejor momento junto a un gran ser para compartir un montón de años.

He dejado cosas atrás, he hecho algunas de las que aprendí pero que jamás repetiría, he direccionado mejor algunos sueños, he abierto mi mente a lo diferente, he recorrido caminos llena de pánico, he creído en cosas que definitivamente no servían, he visto cómo pasan los años y sus marcas se quedan, he visto la muerte tan cerca que definitivamente cada día es una razón para decir GRACIAS DIOS.

Hay un mundo –y años– por delante y voy a seguir explorándolo sin quejarme…