Para aquellos que no lo sepan vivo a escasos 30 minutos de la frontera Colombo-Venezolana; así que ir a Cúcuta no es un largo viaje para mí. La cosa es que desde el 22 de Febrero (Venezuela AidLive) no cruzaba el Puente Internacional Simón Bolívar y hace unos días lo hice.

Quizás algunas personas no tengan la menor idea de cómo es el proceso, la verdad, ni yo me imaginé que sería tan rudo; cientos o miles de personas afanadas por cruzar; quienes permanecen en la frontera comentaban que estaba así por ser sábado; que había mucha gente de otras zonas del país que viajan un viernes en la noche para hacer sus compras el sábado a primera hora y ese mismo día regresar a sus lugares de origen y emprenden un viaje de mínimo 8 horas.

Después de todo ese enrollo que les confieso me hizo perder la tranquilidad al ver como dejan de ser un SER PENSANTE en medio de estas situaciones; de hacer compras en Cúcuta y regresar a La Parada nos encontramos con chamos que se ofrecen a cargar lo que traes a cambio de algunos pesos. Eso es un bombardeo impresionante de ofertas y creo que terminas eligiendo por mera intuición.

La cosa es que, al que le pedimos que llevara nuestras compras era un chico que, tal vez, no pasaba de los 27 años, como de 1,80 y moreno, muy amable por cierto. Les juro que lo que se montó a sus espaldas dentro de un costal no eramos capaces de cargarlo 3 personas; en su rostro se notaba el esfuerzo tan grande que era subirlo y dar pasos rápidos y firmes en medio de tanta gente, bicicletas y carros.

Al cruzar la frontera y estar en San Antonio, saliendo del SENIAT: paramos. Era necesario un descanso, fue allí donde conocí parte de su historia. Tiene cinco hijos; el menor de 3 años y el mayor de 14. Le dedicó 10 años de servicio a la Policía en otro estado; y ahora “estoy aquí cargando costales en la frontera, quizás todo el mierdero que aguanté en la PNB me ayuda con esto. Mi esposa esta allá en la redoma con el chamo de 14 vendiendo aguas y esas cosas“; escuchar a alguien decir eso con un rostro lleno de ese cansancio que se ha acumulado por meses NO es fácil.

Un rostro que intenta no mostrar debilidad al hablar de la situación en la que está con su familia eso era lo que veía en él. Como ese chamo hay muchos a los que les ha tocado comprar unos costales o carretas para trabajar en la parada, algunos con decencia. A esos que lo hacen así, mi admiración y respeto.

Los venezolanos que han tenido que dejar lo que comúnmente hacían para buscar otras oportunidades en esta crisis; deben sentirse orgullosos si al igual que este chamo lo hacen con respeto y por amor a los suyos; creo que nada se le compara.