Hermano mío…

Hermano mío…

A veces trato de imaginar lo que sintió mamá cuando supo que estaba embarazada por primera vez o incluso aquel momento cuando naciste hermano.

Quizás unos pocos sepan que ella no lograba quedar embarazada y por eso el intentar adivinar el sentimiento es absurdo; fueron muchos años. Eres el que demostró que los milagros sí existen.

Hoy ya estas muy grande, cumpliste 29 y parece imposible que hace unos años lloraba porque me ganabas muy rápido en cualquier juego. Que te burlabas porque en Counter Strike siempre jugué con cuchillito. Recordar los sábados por la mañana de Sabu Mafu y los desayunos antes de ir al cole: 2 galletas María y café…

Cuando llegué nueva al colegio y me enseñabas o decías qué hacer; luego en las universidades (UNET y ULA) me mostraste cómo se hacían las cosas. Siempre cuidándome y enseñándome

Tantas cosas han pasado que nombrarlas todas llevaría semanas; existe una canción de Voz Veis que se llama Aunque sea poco y su primera estrofa dice:

Sabes que para darte tengo poco
Quisiera fuese el mundo aunque ni modo
Pero puedo llenarte los oídos de toditas mis canciones
No son mucho, las hice a punto de ilusiones…

Me encantaría tener la capacidad de darte mucho más; pero me has demostrado que ves más allá. Creo que gran parte de lo que he logrado ha sido gracias a tus regaños, palabras sabias y consejos.

Hermano siempre me pides contenido, aquí tienes!

¿Canciones de cuna o lullabay? hasta hace pocos años tu fuiste mi canción de cuna, esa tranquilidad y seguridad que necesité para dormir. Escucharte hablar de tus cosas y todas esas charlas de noche fueron mi gasolina por mucho tiempo.

Eres el mejor ejemplo de cómo ser un hermano mayor. Hoy, mañana y siempre, donde sea que estés; te amaré, te apoyaré y por supuesto te molestaré porque eso hacemos las hermanitas menores.

Un perro: Thor, Camila ¿cómo se llama el tuyo?

Un perro: Thor, Camila ¿cómo se llama el tuyo?

El perro es el mejor amigo del hombre y quizás muchas personas pasan tiempo refutándolo, para alegar que son mascotas. Sin embargo, no les voy a escribir de eso; les contaré dos historias que como diría Phil Collins “en mi corazón vivirán”.

Camila

Camila, perro

Un viejo amigo de la UNET me dijo “tengo una cachorrita de labrador, la estoy regalando porque es muy costoso mantener a toda la camada”; mi respuesta: ¡Sí! Después de preguntarle a mamá, fuimos a buscarla. Recuerdo cuando nos la entregó, se notaba que no estaba bien; ese día nos vomitó de regreso a casa. Gracias a Dios pudimos alimentarla y empezó a crecer mucho; su cola golpeaba con tanta fuerza cuando se emocionaba que fácilmente salia un morado. Estaba grande y por temas de salud quisimos que tuviese hijos: fueron 7 lindos cachorritos de labrador. La cosa es que nadie nos aclaró que siempre debes dejar un perro junto a ella hasta que este bastante crecido. Ella fue cambiando, se emocionaba pero su rostro era diferente; su dieta cambió por un tiempo (tema país); resulta que luego de verla como estaba un veterinario nos dijo que tenía depresión y que seguro era por los cachorros. Por más esfuerzos que se hicieron ella no lograba reponerse; un día me dijeron el la tarde que esa mañana había fallecido, después de casi 7 años…

Thor

perro

Mi tío lo compró para mi primito, llegó a casa siendo un pequeño cachorrito de schnauzer. ¡Era adorable! Creció y era de los mini, pero macizo. De repente un día en medio de un proceso de construcción; convulsionó. Fue devastador verlo; lo que no sabíamos es que no seria la única. Visitas a veterinarios para identificar el porqué, creo que ninguno acertó; más allá de tratamientos y cuidados en cada uno de sus episodios.

Él era parte de la familia, uno más de nosotros y verlo en esas condiciones partía el corazón; pero era en esos momentos en los que más recordaba cuando jugaba, cuando trataba de dañar la reja, cuando se asustaba por la pólvora en diciembre, cuando se echaba a tomar el sol… Jamás imaginé despertar una mañana con un Thor se murió. Las convulsiones lo destruyeron, ya no tenía fuerzas para aguantar otro episodio.

Se dice que un perro decide alejarse cuando siente morir, para no ocasionar más dolor a los suyos; no sé si es verdad. Pero estoy segura porque en sus ojos lo veía! Nos aman, no hay mejor hora del día que cuando vuelves a casa.

Podrás tener otra mascota, pero cada una siempre vivirá en tu corazón; o acaso has olvidado alguna?

Sin hilos al pasado, ¿recuerdos?

Sin hilos al pasado, ¿recuerdos?

No les pasa que a veces quisieran olvidar momentos y situaciones, para caminar sin angustias, sin hilos al pasado; esta vez les hablaré/escribiré diferente…

Desde que empezamos a tener uso de nuestra conciencia, la mente se transforma en un vertedero de recuerdos buenos y malos; todos caen allí sin excepción alguna; esperando algún momento para salir.

Y es solo cuando llegas a cierta edad que empiezan a incomodar los malos recuerdos. Si te agarran desprevenido pueden llevarte a la miseria emocional; y ¡Dios! es patética esa situación porque terminas actuando como un cerdo que vuelve al lodo.

Querer olvidar, querer borrar las imágenes que hacen casi real ese momento en fechas específicas; desaparecer lugares del mapa que te llevan a situaciones que te dañaron es NORMAL; cuando no se han cerrado las heridas.

Esto que les cuento me pasa más de lo imaginable; y admito que a veces me agarra fuera de base y termino con un cansancio emocional que hasta mi cuerpo lo siente; porque lucho aclarándole a mi subconsciente que es pasado, que ya FUE y que NO será más.

Si pudiera borrar de mi mente todo eso, quedaría vacía; es que cada una de esas cosas que pasaron son las que me definen hoy, me hacen más fuerte.

Una persona muy especial hace casi un año; me dijo que debía -en su momento- usar esa cicatriz para enseñar a otros; allí comprendí que las cicatrices no son para esconderlas, al contrario hay que mostrarlas como victorias.

Sé que no voy a olvidar, pero sí sé que mi estabilidad emocional no se va a dañar cuando un recuerdo aparezca ¿Cómo lo logré? Pidiéndole muchas veces a Dios; declarando que los hilos al pasado se cortan.

Me gustaría saber si has sentido esas ganas de borrón y cuenta nueva en tu vida…

Dicen que es ciego…

Dicen que es ciego…

Los cortes de luz se han vuelto parte de la rutina, y aunque no me acostumbro a ellos he aprendido a sacarles provecho. Releer un libro me ha hecho recordar esta frase “dicen que es ciego”, una cita que hace el autor a Wislawa Szymborska en su poema ODIO.

El autor del que les hablo es el venezolano Leonardo Padrón, en su colección de crónicas Kilómetro Cero; allí hay una que se llama Epidemia. Me gusta aunque no debería; escrita en el 2013 suena a que nada a cambiado y a través de las líneas, va comparando episodios políticos y sociales de Venezuela con cada palabra del poema.

Tristemente demuestra como ese poema escrito en 1993 es tan vigente en la sociedad actual. Aquí les dejo el poema de Wislawa Szymborska;

Miren qué buena condición sigue teniendo
qué bien se conserva
en nuestro siglo el odio.
Con qué ligereza vence los grandes obstáculos.
Qué fácil para él saltar, atrapar.

No es como otros sentimientos.
Es al mismo tiempo más viejo y más joven.
Él mismo crea las causas
que lo despiertan a la vida.
Si duerme, no es nunca un sueño eterno.
El insomnio no le quita la fuerza, se la da.

Con religión o sin ella,
lo importante es arrodillarse en la línea de salida.
Con patria o sin ella,
lo importante es arrancarse a correr.
Lo bueno y lo justo al principio.
Después ya agarra vuelo.
El odio. El odio.

Su rostro lo deforma un gesto
de éxtasis amoroso.

Ay, esos otros sentimientos,
debiluchos y torpes.
¿Desde cuando la hermandad
puede contar con multitudes?
¿Alguna vez la compasión
llegó primero a la meta?
¿Cuántos seguidores arrastra tras de si la incertidumbre?
Arrastra solo el odio, que sabe lo suyo.

Talentoso, inteligente, muy trabajador.
¿Hace falta decir cuantas canciones ha compuesto?
¿Cuántas páginas de la historia ha numerado?
¿Cuántas alfombras de gente ha extendido,
en cuántas plazas, en cuántos estadios?

No nos engañemos,
sabe crear belleza:
espléndidos resplandores en la negrura de la noche.
Estupendas humaredas en el amanecer rosado.
Difícil negarle patetismo a las ruinas
y cierto humor vulgar
a las columnas vigorosamente erectas entre ellas.

Es un maestro del contraste
entre el estruendo y el silencio,
entre la sangre roja y la blancura de la nieve.
Y ante todo, jamás le aburre
el motivo del torturador impecable
y su víctima deshonrada.

En todo momento, listo para nuevas tareas.
Si tiene que esperar, espera.
Dicen que es ciego. ¿Ciego?
Tiene el ojo certero del francotirador
Y solamente él mira hacia el futuro
con confianza

Después de 10 años: “Cargo costales en la frontera”

Después de 10 años: “Cargo costales en la frontera”

Para aquellos que no lo sepan vivo a escasos 30 minutos de la frontera Colombo-Venezolana; así que ir a Cúcuta no es un largo viaje para mí. La cosa es que desde el 22 de Febrero (Venezuela AidLive) no cruzaba el Puente Internacional Simón Bolívar y hace unos días lo hice.

Quizás algunas personas no tengan la menor idea de cómo es el proceso, la verdad, ni yo me imaginé que sería tan rudo; cientos o miles de personas afanadas por cruzar; quienes permanecen en la frontera comentaban que estaba así por ser sábado; que había mucha gente de otras zonas del país que viajan un viernes en la noche para hacer sus compras el sábado a primera hora y ese mismo día regresar a sus lugares de origen y emprenden un viaje de mínimo 8 horas.

Después de todo ese enrollo que les confieso me hizo perder la tranquilidad al ver como dejan de ser un SER PENSANTE en medio de estas situaciones; de hacer compras en Cúcuta y regresar a La Parada nos encontramos con chamos que se ofrecen a cargar lo que traes a cambio de algunos pesos. Eso es un bombardeo impresionante de ofertas y creo que terminas eligiendo por mera intuición.

La cosa es que, al que le pedimos que llevara nuestras compras era un chico que, tal vez, no pasaba de los 27 años, como de 1,80 y moreno, muy amable por cierto. Les juro que lo que se montó a sus espaldas dentro de un costal no eramos capaces de cargarlo 3 personas; en su rostro se notaba el esfuerzo tan grande que era subirlo y dar pasos rápidos y firmes en medio de tanta gente, bicicletas y carros.

Al cruzar la frontera y estar en San Antonio, saliendo del SENIAT: paramos. Era necesario un descanso, fue allí donde conocí parte de su historia. Tiene cinco hijos; el menor de 3 años y el mayor de 14. Le dedicó 10 años de servicio a la Policía en otro estado; y ahora “estoy aquí cargando costales en la frontera, quizás todo el mierdero que aguanté en la PNB me ayuda con esto. Mi esposa esta allá en la redoma con el chamo de 14 vendiendo aguas y esas cosas“; escuchar a alguien decir eso con un rostro lleno de ese cansancio que se ha acumulado por meses NO es fácil.

Un rostro que intenta no mostrar debilidad al hablar de la situación en la que está con su familia eso era lo que veía en él. Como ese chamo hay muchos a los que les ha tocado comprar unos costales o carretas para trabajar en la parada, algunos con decencia. A esos que lo hacen así, mi admiración y respeto.

Los venezolanos que han tenido que dejar lo que comúnmente hacían para buscar otras oportunidades en esta crisis; deben sentirse orgullosos si al igual que este chamo lo hacen con respeto y por amor a los suyos; creo que nada se le compara.