Lo que te quita la paz

Lo que te quita la paz

Suena un poco extraño el título; y es que comúnmente pareciera que nos gusta tener cosas en nuestra vida que alteran nuestra tranquilidad/paz y nos llevan al estrés, rabia e incluso al dolor.

Debo admitir que por mucho tiempo fui así, inconscientemente, pero lo era. Enfrascada en las cosas malas que me hacían o decían, creyendo que eso me definía ante los demás; dándole poder a otros sobre mi vida.

El tiempo ha pasado y podría contarles muchas experiencias en las que perdí la paz, por ende todo se salía de control. Ahora que lo recuerdo; en ocasiones ya estaba tranquila y mi mente jugaba conmigo: pasaba toda la película para hacerme perder esa tranquilidad.

Hace poco en medio de charlas en el trabajo, o sea en Beraka; llegamos a este punto: quitar de nuestra cotidianidad aquello que nos roba la paz. Parece sencillo, sin embargo no lo es ¿por qué? Controlar nuestra mente y emociones es difícil.

El 2018 fue un año rudo, y fue hasta ese ¡feliz año! que nos damos que alguien me dijo SUELTA ESO QUE NO TE DEJA ESTAR TRANQUILA. Allí tomé las riendas y aunque en ocasiones los recuerdos quieren robar mi paz; soy yo quien manda. No seré cómplice de mis emociones para perder la calma y llenarme de rabia; no habrá complicidad con los recuerdos para llorar como una tonta; definitivamente no alimentaré al lobo equivocado nunca más.

Estar en paz no tiene precio y nada debería ser más importante que mantener esa paz. Alguien muy especial que conozco usa una frase cuando le cuentas que estas pasando por momentos difíciles “NO PIERDAS LA PAZ”; podrá sonar cliché, pero es la única forma para ver la luz al final del túnel.

Había tratado muchas veces en las últimas dos semanas de escribir para publicar y siempre pasaba algo que no me dejaba hacerlo…

Una mujer diferente

Una mujer diferente

Ser miembro de un partido político jamás ha sido algo que llame mi atención; siempre he estado rodeada de personas demasiado partidistas y en ocasiones eran bastante insistentes con esta frase “deberías inscribirte en el partido”. Pero hay una mujer que la bota de homerun en este tema.

Hace unas semanas tuve oportunidad de conocer a María Corina Machado; una mujer que todos han visto en televisión, por redes sociales y cualquier medio de comunicación. Obviamente, es una mujer metida de cabeza en el tema político y lo que me encantó de ella no fue eso precisamente.

Es mayor, ya no es una jovencita que va por ahí dejándose llevar por emociones del momento. Cada una de las palabras que dice tiene poder; y es porque habla de lo que siente, de aquello que anhela, de lo que busca con pasión y constancia.

Vi en ella ese tipo de mujer que muchas deberíamos ser o por lo menos tenerla como referencia; no es por su trabajo político, es por la entrega que demuestra. Mujeres capaces, mujeres que dan lo mejor sin importar las circunstancia, mujeres que se quieren comer al mundo sin pisotearlo.

No es que exista mujer perfecta -y hombre tampoco-; pero he aprendido que debo ver lo bueno para crecer, rescatar virtudes en otras y dejar de señalarnos para criticar.

Hermano mío…

Hermano mío…

A veces trato de imaginar lo que sintió mamá cuando supo que estaba embarazada por primera vez o incluso aquel momento cuando naciste hermano.

Quizás unos pocos sepan que ella no lograba quedar embarazada y por eso el intentar adivinar el sentimiento es absurdo; fueron muchos años. Eres el que demostró que los milagros sí existen.

Hoy ya estas muy grande, cumpliste 29 y parece imposible que hace unos años lloraba porque me ganabas muy rápido en cualquier juego. Que te burlabas porque en Counter Strike siempre jugué con cuchillito. Recordar los sábados por la mañana de Sabu Mafu y los desayunos antes de ir al cole: 2 galletas María y café…

Cuando llegué nueva al colegio y me enseñabas o decías qué hacer; luego en las universidades (UNET y ULA) me mostraste cómo se hacían las cosas. Siempre cuidándome y enseñándome

Tantas cosas han pasado que nombrarlas todas llevaría semanas; existe una canción de Voz Veis que se llama Aunque sea poco y su primera estrofa dice:

Sabes que para darte tengo poco
Quisiera fuese el mundo aunque ni modo
Pero puedo llenarte los oídos de toditas mis canciones
No son mucho, las hice a punto de ilusiones…

Me encantaría tener la capacidad de darte mucho más; pero me has demostrado que ves más allá. Creo que gran parte de lo que he logrado ha sido gracias a tus regaños, palabras sabias y consejos.

Hermano siempre me pides contenido, aquí tienes!

¿Canciones de cuna o lullabay? hasta hace pocos años tu fuiste mi canción de cuna, esa tranquilidad y seguridad que necesité para dormir. Escucharte hablar de tus cosas y todas esas charlas de noche fueron mi gasolina por mucho tiempo.

Eres el mejor ejemplo de cómo ser un hermano mayor. Hoy, mañana y siempre, donde sea que estés; te amaré, te apoyaré y por supuesto te molestaré porque eso hacemos las hermanitas menores.

Un perro: Thor, Camila ¿cómo se llama el tuyo?

Un perro: Thor, Camila ¿cómo se llama el tuyo?

El perro es el mejor amigo del hombre y quizás muchas personas pasan tiempo refutándolo, para alegar que son mascotas. Sin embargo, no les voy a escribir de eso; les contaré dos historias que como diría Phil Collins “en mi corazón vivirán”.

Camila

Camila, perro

Un viejo amigo de la UNET me dijo “tengo una cachorrita de labrador, la estoy regalando porque es muy costoso mantener a toda la camada”; mi respuesta: ¡Sí! Después de preguntarle a mamá, fuimos a buscarla. Recuerdo cuando nos la entregó, se notaba que no estaba bien; ese día nos vomitó de regreso a casa. Gracias a Dios pudimos alimentarla y empezó a crecer mucho; su cola golpeaba con tanta fuerza cuando se emocionaba que fácilmente salia un morado. Estaba grande y por temas de salud quisimos que tuviese hijos: fueron 7 lindos cachorritos de labrador. La cosa es que nadie nos aclaró que siempre debes dejar un perro junto a ella hasta que este bastante crecido. Ella fue cambiando, se emocionaba pero su rostro era diferente; su dieta cambió por un tiempo (tema país); resulta que luego de verla como estaba un veterinario nos dijo que tenía depresión y que seguro era por los cachorros. Por más esfuerzos que se hicieron ella no lograba reponerse; un día me dijeron el la tarde que esa mañana había fallecido, después de casi 7 años…

Thor

perro

Mi tío lo compró para mi primito, llegó a casa siendo un pequeño cachorrito de schnauzer. ¡Era adorable! Creció y era de los mini, pero macizo. De repente un día en medio de un proceso de construcción; convulsionó. Fue devastador verlo; lo que no sabíamos es que no seria la única. Visitas a veterinarios para identificar el porqué, creo que ninguno acertó; más allá de tratamientos y cuidados en cada uno de sus episodios.

Él era parte de la familia, uno más de nosotros y verlo en esas condiciones partía el corazón; pero era en esos momentos en los que más recordaba cuando jugaba, cuando trataba de dañar la reja, cuando se asustaba por la pólvora en diciembre, cuando se echaba a tomar el sol… Jamás imaginé despertar una mañana con un Thor se murió. Las convulsiones lo destruyeron, ya no tenía fuerzas para aguantar otro episodio.

Se dice que un perro decide alejarse cuando siente morir, para no ocasionar más dolor a los suyos; no sé si es verdad. Pero estoy segura porque en sus ojos lo veía! Nos aman, no hay mejor hora del día que cuando vuelves a casa.

Podrás tener otra mascota, pero cada una siempre vivirá en tu corazón; o acaso has olvidado alguna?

Sin hilos al pasado, ¿recuerdos?

Sin hilos al pasado, ¿recuerdos?

No les pasa que a veces quisieran olvidar momentos y situaciones, para caminar sin angustias, sin hilos al pasado; esta vez les hablaré/escribiré diferente…

Desde que empezamos a tener uso de nuestra conciencia, la mente se transforma en un vertedero de recuerdos buenos y malos; todos caen allí sin excepción alguna; esperando algún momento para salir.

Y es solo cuando llegas a cierta edad que empiezan a incomodar los malos recuerdos. Si te agarran desprevenido pueden llevarte a la miseria emocional; y ¡Dios! es patética esa situación porque terminas actuando como un cerdo que vuelve al lodo.

Querer olvidar, querer borrar las imágenes que hacen casi real ese momento en fechas específicas; desaparecer lugares del mapa que te llevan a situaciones que te dañaron es NORMAL; cuando no se han cerrado las heridas.

Esto que les cuento me pasa más de lo imaginable; y admito que a veces me agarra fuera de base y termino con un cansancio emocional que hasta mi cuerpo lo siente; porque lucho aclarándole a mi subconsciente que es pasado, que ya FUE y que NO será más.

Si pudiera borrar de mi mente todo eso, quedaría vacía; es que cada una de esas cosas que pasaron son las que me definen hoy, me hacen más fuerte.

Una persona muy especial hace casi un año; me dijo que debía -en su momento- usar esa cicatriz para enseñar a otros; allí comprendí que las cicatrices no son para esconderlas, al contrario hay que mostrarlas como victorias.

Sé que no voy a olvidar, pero sí sé que mi estabilidad emocional no se va a dañar cuando un recuerdo aparezca ¿Cómo lo logré? Pidiéndole muchas veces a Dios; declarando que los hilos al pasado se cortan.

Me gustaría saber si has sentido esas ganas de borrón y cuenta nueva en tu vida…